Soldadura electrónica

Soldadura electrónica

Para técnicos de mantenimiento industrial

Curso online en vídeo, poco teórico y muy práctico

Una buena soldadura te puede alegrar el día, pero una mala puede salir cara.

Muy cara.

Y no es por meterte miedo.

Esto es 100% real. Estuve ahí.

Te lo cuento tal como lo recuerdo.

Yo trabajaba en una fábrica de equipos electrónicos, reparando placas y formando a los técnicos de los distribuidores.

Mi soldador estaba conectado más de ocho horas diarias.

Un día, un ingeniero de I+D bajó a mi taller con una placa en la mano.

Había diseñado la placa…

Había enviado los planos al fabricante…

Había recibido el circuito impreso (la típica placa verde, sin ninguna pastilla negra encima)…

Había soldado los componentes…

Bueno, no exactamente.

Había intentado soldar los componentes.

Apenas tenía experiencia soldando.

Cuando me enseñó la placa, aluciné.

Nunca había visto una placa así.

Las pistas de cobre parecían los pelos de la cabeza de Bob Marley.

Alrededor de un chip, todas estaban rotas y levantadas.

Yo no podría dejar la placa tan mal, ni haciéndolo a propósito.

Lástima que no tengo una foto de cómo estaba, porque las palabras se quedan cortas.

Pues bien…

Aquella placa era un prototipo.

Es decir, un circuito único.

Cero copias.

Se había hecho una sola unidad, para hacer todo tipo de pruebas y retocar el diseño, antes de producirla en serie.

En aquella época, un prototipo costaba una pasta.

Además, se tardaba varias semanas en conseguir las piezas.

Imagina una fábrica de electrónica, que debe retrasar un par de meses el lanzamiento de un nuevo producto porque una persona no supo soldar bien.

Imagina ahora la cara que traía el pobre…

Preocupación, porque no sabía cómo iba a resolver el problema.

Incluso pensaba que le iban a despedir.

Y vergüenza, porque aunque era ingeniero electrónico se sentía inútil, al no haber podido hacer algo que se supone que es la parte más básica de la electrónica.

Observé la placa.

Analicé las pistas.

Pintaba mal, pero había suficiente cobre para sujetar puentes de cablecillos.

Le dije: “déjamela, voy a intentarlo”.

La verdad es que no lo tenía nada claro.

Aunque ya tenía bastante habilidad soldando, y disponía de buenas herramientas, la placa daba pena.

Dos horas después le devolví la placa, llena de puentecitos artesanales.

El chaval tomó aire, parecía que estaba rezando por dentro, esperando que la placa funcionase, y se fue a su oficina.

Iba poco convencido.

Creo que en su cabeza estaba ensayando la frase de las malas noticias en las películas: “lo siento, hemos hecho todo lo posible”.

Al cabo de un rato, traía la cara iluminada, como quien ha descubierto que hay un McDonald’s en Marte.

“¡Funciona perfectamente!”.

Creo que me dijo más cosas, como propuestas de matrimonio, que ahora no vienen al caso 😀

Él estaba feliz, aliviado, contento…

Y yo también.

Cualquier técnico con vocación se siente más orgulloso cuanto más complicada es la avería que resuelve.

Fue un reto duro, y acabó bien.

Repito: si ves la placa alucinas.

¿Por qué te cuento esta historia (100% real, excepto quizás lo del matrimonio)?

Por dos motivos: el primero es que visualices lo que opinas de un profesional que te acaba de solucionar un problema que no olvidarás en tu vida, haciendo algo que tú eras incapaz.

Eso es lo que quieres que tus clientes o jefes piensen de ti, cuando eres quien resuelve el problema ¿me equivoco?

El segundo:

Saber soldar es básico si te dedicas a reparar placas electrónicas durante 8 horas al día… Pero también es MUY útil si te puedes encontrar ciertas situaciones:

  • Reparar el conector de un cable que se ha pelado de tanto retorcerse…
  • Solucionar una avería sencilla por una soldadura agrietada…
  • Sustituir un componente quemado…
  • Cambiar un potenciómetro en un panel de mandos…
  • Cambiar el conector de ese sensor inductivo sin tener que sustituir todo el cable que recorre la máquina…
  • Resoldar ese conector que tiene unas soldaduras que parecen bolas de plomo sin brillo…

Hay cientos de posibilidades en las que soldar bien te soluciona la papeleta.

Y si te dedicas a los cables (electricista, electromecánico, mecatrónico, automatista…), más todavía.

Puedes resultar clave, en momentos donde otros se hacen los locos:

“Pedimos un cable nuevo, que llegará en dos días”.

“Llamo a una empresa externa para que haga la intervención”.

Llegas tú con tu soldador, haces tu magia, y todos contentos.

¿Cuántos años de experiencia se necesitan para soldar bien?

Depende.

Si quieres soldar memorias en placas de ordenadores, necesitas al menos unos meses, para empezar.

Soldar es toda una ciencia, con técnicas muy avanzadas, trabajos microscópicos, y tecnología digna de la NASA.

Pero no nos engañemos.

El 99% de situaciones que nos encontramos en una fábrica se resuelve con un soldador y un rollo de estaño.

Para reparar las averías habituales en la industria, con la seguridad de que no te vas a cargar nada, en una mañana conmigo lo consigues.

Es lo que descubrió Alberto, que en menos de seis horas fue capaz de soldar hasta componentes casi microscópicos, con solo un soldador manual.

Antes apenas sabía soldar dos cables con la típica bola gris.

Aunque le daba un poco de corte la cámara, se atrevió a contarlo:

Actualmente no hago talleres presenciales.

Me encanta, pero estoy ocupado en otros temas.

Por eso te he preparado una experiencia formativa mucho más accesible.

Si quieres tener la confianza de soldar con buenos resultados, puedes capacitarte en tu casa.

Sin desplazamientos, horarios, ni complicaciones de agenda.

Esta formación es online, con clases en vídeo, para que puedas verlas cuando quieras, en el orden que quieras, tantas veces como quieras.

Te muestro las claves, el paso a paso, te recomiendo las herramientas más adecuadas…

Todo lo que necesitas para aplicarlo en el mismo día.

Repito: Empiezas y terminas la formación en el mismo día.

Desde cero, no necesitas ningún conocimiento previo.

¿Cómo puedes recibir esta formación?

Muy fácil.

Usas el botón de aquí debajo, y sigues las instrucciones.

En un par de minutos tendrás acceso a la plataforma online del curso, donde verás las clases en vídeo.

(Las clases en vídeo aparecerán el lunes 3 de febrero).

Preguntas frecuentes

En otras de mis formaciones se repiten las mismas dudas, así que pongo las más comunes, por si estaban en tu cabeza o te vienen dentro de un rato.

¿No podría aprender por mi cuenta sin ayuda de nadie?

Eso es lo que yo pensaba.

Aprendí a soldar con 12 años.

Y hasta hacía figuritas en 3D.

Pero eso no era soldar, era poco más que fundir estaño.

Porque cuando me encontraba con placas complicadas, con componentes pequeños, chips con docenas de pines, estropeaba la placa, dejándola peor, incluso irreparable.

Al cabo de los años, me encontré con Jaime, un ingeniero que me enseñó distintas técnicas.

Y además me hizo soldar cientos de placas, de todos los tamaños, prototipos que estaban diseñados para ser fabricados en serie por robots…

Eso fue otro nivel, que me permitió resolver cualquier situación que antes hubiera sido incapaz.

¿Se puede aprender a soldar mirando vídeos?

Igual que a nadar se aprende nadando, a soldar se aprende soldando, pero necesitas que alguien te guíe.

Para eso está pensado este curso, te muestro todo lo necesario para soldar sin dudas.

¿Es como un tutorial de Youtube?

No, de hecho, te cuento un secreto.

No podría enseñarte a soldar de forma online, sin antes haber impartido talleres presenciales.

Porque viendo a distintos alumnos, sus dificultades, sus dudas, sus vicios adquiridos… desarrollé un método para que aprendas en pocos minutos los detalles que afectan a una buena soldadura, y que yo no entendí hasta dedicar muchísimas horas.

Así es como he encontrado una forma de transmitirlo sin necesidad de estar a tu lado.

Puedes ver vídeos en Youtube y aprender de ellos (he publicado varios de ese tipo), pero necesitarás experimentar mucho hasta descubrir por tu cuenta los detalles que no se transmiten en vídeo, y que te detallo en esta formación.

¿Cuál es el precio?

Esta formación cuesta 95 euros, los impuestos están incluídos.

Puedes pagar con tarjeta o PayPal (acceso inmediato), o mediante transferencia bancaria directa (tendrás acceso al curso cuando lleguen los fondos).